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Contrarrestar la violencia, reducir los casos de VIH

Diario Extra | 2013-12-28

Los avances científicos con respecto al VIH han sido considerablemente amplios desde el descubrimiento original del virus. Se ha detallado con mayor rigor los medios a través de los cuales se produce la infección, la forma en que el virus se desenvuelve, además de determinar de qué formas puede prevenirse y tratarse satisfactoriamente esta patología, todo esto principalmente desde lo biológico.

Conjuntamente, las investigaciones desde las ciencias sociales han colaborado a determinar cuáles podrían ser factores sociales, culturales, políticos, económicos y psicológicos que están incidiendo en el aumento del número de infecciones y las dificultades en el diagnóstico y tratamiento. Se tiene ahora certeza de que existen particularidades ajenas a lo biológico relacionadas al VIH.

Es precisamente el estudio de estas condiciones y estos contextos lo que ha permitido visualizar quiénes son colocados y colocadas en posiciones de vulnerabilidad: personas gais, lesbianas, bisexuales, transexuales, personas que ejercen el trabajo sexual, personas en posiciones socioeconómicas limitadas, por ejemplo. Y de forma transversal entre todos los grupos, la inequidad relacionada al género prevalece.

Ante este panorama, las respuestas en salud pública deben necesariamente encaminarse a procurar no sólo el acceso a información y servicios, sino además a la incidencia sistemática sobre los procesos sociales que colocan a las personas en situaciones de riesgo. La prevención no se limita al acceso a un condón, el fomento de prácticas sexuales saludables o el autocuidado, implica necesariamente considerar las posibilidades reales que tienen las personas de tomar decisiones libres sobre su sexualidad y su vida.

De manera que el Estado y su legislación deben dar una pronta respuesta a las poblaciones afectadas por la pobreza, la inequidad y a la falta de oportunidades en este tema.

En Costa Rica, existe una serie de características sociopolíticas que estimulan y perpetúan relaciones violentas dentro de la cotidianidad. Es precisamente este panorama el que naturaliza la desigualdad y mantiene en silencio las innumerables violaciones a derechos que se presentan día con día.

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