Yvrose, Haití

Yvrose tiene 36 años y es madre de un hijo de 11 y una hija de 6 años de edad. Trabaja como funcionaria pública en una unidad policial de Puerto Príncipe.

PROFAMIL ha sido muy importante en mi vida. Sin ella no tendría adonde ir y probablemente ahora sería madre de seis hijos. He usado la clínica de PROFAMIL por más de 10 años. Mis amigas me contaron adonde iban para conseguir información sobre planificación familiar y yo también quise tener el poder de decidir cuántos hijos tener y cuándo tenerlos.

Tengo que viajar tres horas en autobús cuando voy a la clínica. Además tengo que pedir un día libre en el trabajo y nunca me pagan por el tiempo que pierdo. Y solía esperar otras tres horas cuando llegaba a la clínica en la mañana, porque siempre había demasiada gente que necesitaba atención médica. Ahora vengo a la hora del almuerzo, cuando hay menos gente, y espero alrededor de una hora y media. PROFAMIL necesita más médicos y enfermeras para que las personas como yo no tengamos que esperar tanto tiempo.

Creo que el mayor problema de las mujeres en Haití es que no hay trabajo y que tenemos que depender de los hombres para sobrevivir. Las mujeres se sienten forzadas a tener hijos y no tienen voz ni voto en lo que respecta a su futuro.

La primera vez que fui a la clínica quería tomar píldoras anticonceptivas. Las enfermeras se tomaron un tiempo para hablar conmigo. Me explicaron que si se me olvidada alguna de las píldoras podía quedar embarazada. Así que me decidí por las inyecciones anticonceptivas, que me han funcionado muy bien. Las enfermeras también me ayudan con otros temas, no sólo con cuestiones de planificación familiar. Siempre me preguntan sobre mi vida y me ayudan con otros problemas."


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