Salud sobre ruedas en la República Dominicana

Atendiendo a las poblaciones más vulnerables

El Dr. Héctor Montero y el equipo de la unidad móvil de salud (UMS) se desplazan en la furgoneta médica, sobre un camino de terracería de cinco kilómetros salpicado de baches, en su trayecto a Buenos Aires en la República Dominicana. A su izquierda, él puede observar las ondulantes colinas de la reserva natural Sierra Prieta; a su derecha, las oficinas médicas abandonadas de SESPA, la Secretaría de Salud Pública y Asistencia Social del país. Las oficinas de SESPA deberían estar repletas de personal médico. En lugar de ello, las oscurecidas ventanas sirven como recordatorio para el Dr. Montero y el equipo. Si la furgoneta no llega a Buenos Aires, la comunidad haitiana que vive allí no tendrá acceso a servicios de salud.

Montero es el coordinador del Proyecto de UMS de IPPF/RHO en la República Dominicana, mismo que es operado por Profamilia, la Asociación Miembro. Al igual que en el caso de otras UMS similares en Bolivia, Colombia y Guatemala, Profamilia supera las barreras creadas por el aislamiento geográfico y cultural para llevar los tan necesarios servicios de salud y educación a comunidades empobrecidas. En la República Dominicana esta es la situación de numerosos haitianos y sus descendientes—una población estimada de 500,000 a 1 millón de personas en total pobreza, sufriendo de discriminación y presentando niveles desproporcionados de mortalidad infantil y materna y tasas muy altas de fecundidad. Las y los haitianos indocumentados y sus descen-dientes no tienen derecho a recibir servicios de salud pública—aún en el caso de emergencia extrema. 

Mientras que los servicios de salud sexual y reproductiva (SSR), como la anticoncepción, los exámenes ginecológicos y las pruebas de VIH representan la mayoría de los servicios, la UMS ofrece también pláticas educativas y materiales sobre la práctica de prevención del cáncer de mama mediante el auto examen, planificación familiar, así como los servicios de salud básica.

En 2008, el Proyecto de UMS en la República Dominicana prestó 18,767 servicios relacionados con el VIH; 11,214 servicios de atención ITS y 15,820 servicios concernientes a violencia basada en el género. También distribuyeron más de 3 millones de condones y más de medio millón de DIU y anticonceptivos hormonales.

Pero los servicios ofrecidos por las UMS no se limitan a prestar atención, sino que también están cambiando las formas de pensar. Por ejemplo, un estudio sobre los conocimientos de SSR en haitianos dominicanos, encontró que el porcentaje de mujeres que pudieron identificar tres formas de prevenir las ITS y VIH/SIDA aumentó del 28 por ciento cuando en 2005 inició del Proyecto de UMS, a 60 por ciento en 2008. El trabajo del equipo de la UMS es arduo, pero Montero comenta, “estamos aumentando el nivel de conciencia y proporcionando acceso a servicios de salud de calidad a poblaciones social y económicamente vulnerables; con ello, estamos dando a la gente olvidada herramientas para una vida mejor.”


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