Hombres en el Movimiento: Continuando con un legado de Salud y Derechos Reproductivos

Alexander Sanger, Presidente del Consejo Internacional de Planificación de la Familia

En mi familia, es algo natural estar a favor del derecho a decidir, y no sólo por el fantasma de mi abuela, Margaret Sanger, quien seguramente se levantaría de su tumba para vengarse de cualquiera de sus parientes que se atreviera a apartarse del camino. Los chicos también tienen el modelo a seguir de mi abuelo, William Sanger.

Mi abuelo era un gran hombre, aún en el día de su matrimonio no acababa de darse cuenta de lo especial que era esa mujer con quien se estaba casando. Para ser honesto, mi abuela ni siquiera se imaginaba, mientras caminaba ese pasillo para encontrarse con quien estaba a punto de ser su esposo, que se convertiría en una pionera. William Sanger, un hombre radical, avanzado para su tiempo por su forma de pensar, le brindo un apoyo incondicional a su esposa cuando ella comenzó su labor en defensa del control de la natalidad, después de diez años de un tranquilo y feliz matrimonio. Mi abuela repentinamente fue acusada por obscenidad, esto conforme a las leyes de servicio postal establecidas por Comstock, así que no tuvo mas remedio, que huir del país para evitar ser condenada y encarcelada.

Anthony Comstock decidió que sino podía encarcelarla a ella, entonces lo mejor sería encarcelar a su marido. Por lo que, envió a un policía encubierto a la oficina de arquitectura de mi abuelo, haciéndose pasar por el desesperado padre de una familia numerosa, que no podía permitirse tener más hijos, suplicándole por uno de los folletos considerados de contrabando de mi abuela. Mi abuelo rebuscó en su escritorio y encontró uno, entregándoselo al policía encubierto. Fue entonces cuando apareció Anthony Comstock y personalmente realizo el arresto.

En su juicio en prisión, William Sanger hizo un apasionado pronunciamiento por la libertad, la libertad de expresión, y la liberación de las ataduras de las mujeres por las leyes de Comstock. Esto fue lo que dijo mi abuelo en el estrado de los testigos:

Niego el derecho que tiene el estado para obligar a los pobres y desamparados a criar familias numerosas y para conducir a sus hijos al trabajo infantil, en lugar de ir a la escuela y jugar con sus amigos. Niego el derecho que tiene el estado de ejercer dominio sobre las almas y los cuerpos de nuestras mujeres porque las obliga a cumplir con una maternidad involuntaria. Niego el derecho que tiene el estado para armar una censura ignorante, irresponsable y mojigata entorno al derecho de búsqueda y decomiso de información, para emitir un juicio sobre nuestro arte y literatura, y así mismo, niego el derecho de contener en toda la profesión médica el estatuto legal de obscenidad.

Mi abuelo fue declarado culpable por distribuir "folletos inmorales e indecentes" y fue condenado a treinta días de prisión en una mazmorra, sin embargo, el ir a la cárcel le dio la distinción de haber hecho advocacy en favor del control de la natalidad, aún antes que mi abuela.

En cuanto a mí, yo continué con el legado de mi familia cuando era estudiante universitario. Estaba sentado en mi habitación cuando recibí una llamada telefónica de una amiga de la secundaria que no había visto en dos años. "Estoy embarazada", me dijo. "Eres la única persona a quien puede llamar." En aquel entonces, el aborto era totalmente ilegal en Massachusetts, donde vivía, al igual que el control natal, siendo probablemente la razón por la que ella quedó embarazada.

Comencé a preguntar por todo el campus de la universidad, fingiendo que era mi novia para generar un poco de empatía. Me dieron el nombre de un médico en Washington, DC, a quien llame desde un teléfono público. Sin dar nombres, le dije al médico de mi novia necesitaba ayuda. Él me dijo que podía presentarse el miércoles siguiente en una dirección en Arlington, Virginia con $ 300 dólares en efectivo. Mi amiga no tenía los $300 dólares, así que hice otra ronda de llamadas para colectar el dinero y enviárselo. Le realizaron el aborto sin complicaciones.

El médico, Milán Vuitch, era un gineco-obstetra, practicaba abortos de forma segura y anónima, contrarrestando la ley de ese entonces. Un año más tarde, fue detenido. Su caso llegó a la Corte Suprema de los Estados Unidos un año antes de Roe. El tribunal, a pesar de que ratificó su condena, sentó un precedente como caso histórico por haber dado una interpretación amplia sobre la "excepción de salud" en el estatuto de aborto en DC. Milan Vuitch fue a la cárcel.

Después de ese incidente, me prometí a mi mismo, que ninguna mujer, y tampoco ningún médico que le ayude, deberían sufrir ese tipo de consecuencias. Comencé entonces a forjar mi propio camino en la lucha permanente por los derechos sexuales y reproductivos.


Related:

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • Etiquetas HTML permitidas: <a> <em> <strong> <cite> <code> <ul> <ol> <li> <dl> <dt> <dd><br><br/><p>
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.

Más información sobre opciones de formato

By submitting this form, you accept the Mollom privacy policy.

Suscríbase

 

FacebookTwitterlinked ingoogleYoutubeVimeoPinterestRssRss