Acortando la brecha en Venezuela

Venezuela tiene una de las tasas más altas de embarazo adolescente en Latinoamérica, y luego de una caminata por Caracas, esto no es difícil de creer. Mujeres jóvenes con sus barrigas o con sus bebés se ven con mucha frecuencia.

En el 2011, el Ministerio de Salud reportó que 1 en 3 embarazos fueron adolescentes entre los 15 y los 19 años. Sin embargo, la educación sexual integral no es parte obligatoria del programa curricular escolar. Es por esto que los proveedores de salud locales deben llenar ese vacío.

PLAFAM, nuestro socio local en Venezuela, trabaja para educar a los jóvenes sobre el sexo y la sexualidad de una manera informativa y entretenida. En conjunto con un grupo de improvisación teatral, PLAFAM se ocupa de disipar los mitos sobre la salud sexual y reproductiva conocidos por los jóvenes, incluyendo el error de creer que no puedes quedar embarazada la primera vez que tienes sexo o que si le pones canela a una bebida de malta muy popular puedes inducir un aborto. Las presentaciones atraen al público transmitiéndoles algo que saben que es verdad: que el sexo puede ser divertido y placentero, sin el miedo a las infecciones de transmisión sexual ni los embarazos no planeados.

“Parte de nuestro mensaje es hacer que el uso del condón sea más sexy”, dice Michela Guarente, sexóloga y ex miembro de PLAFAM. “Yo hablo del condón como parte de la previa al sexo y sugiero usar condones de colores o con sabores”.

PLAFAM ha alcanzado a más de 22,000 jóvenes con estas actuaciones, pero se reconoce que la educación por sí sola no es suficiente. Los jóvenes también necesitan acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva. Es por eso que PLAFAM provee servicios de bajo costo para los jóvenes en tres clínicas en Caracas.

El equipo de trabajo apunta a que los jóvenes estén tranquilos cuando llegan a las clínicas. Hablan con ellos sobre su vida diaria, no solo sobre la razón por la cual están allí, y les hablan en un tono informal y amistoso. Pero lo más importante es que los jóvenes son empoderados para poder tomar sus propias decisiones.

Leidy Lorenzo llegó a PLAFAM por un implante anticonceptivo luego de dar a luz a su hija a los 16 años. Ella quería asegurarse de no quedar embarazada nuevamente hasta completar sus estudios.

“No quiero otro bebé en este momento. Estoy en mi último año de la escuela”, dice Leidy. “Quiero estudiar enfermería en la universidad. Quiero estudiar y tener una carrera por mi hija. No quiero tener que depender de nadie más para poder lograrlo”.

PLAFAM provee a los jóvenes con las herramientas necesarias para construir relaciones saludables y seguras. También ofrecen servicios de salud sexual y reproductiva que acompañan las necesidades particulares de la juventud.

“Me gusta cómo me tratan”, dice Leidy. “Si vas a un hospital público, hay mucha gente y no te dan la atención que necesitas. Aquí te sientes que el equipo de trabajo tiene tiempo para uno. Consigo las respuestas que necesito”.


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