En espera de una revolución: La lucha contra la homofobia en Cuba y más allá

Kelly Castagnaro, Directora de Comunicación

Tan sólo unos días antes del Día Internacional Contra la Homofobia, un hombre ruso fue torturado hasta la muerte, tras revelar que era gay a dos desconocidos. Su muerte me hizo recordar otras tantas muertes e  injusticias que se producen a diario, la cruel discriminación que sufren personas simplemente por decidir a quién amar, y el hecho de que la homosexualidad sólo fue retirada de la lista de enfermedades mentales por la Organización Mundial de la Salud en 1990. Por encima de todo, el asesinato fue un llamado a tomar acción, un recordatorio de la necesidad de seguir luchando hasta que cada individuo tenga la libertad de vivir libre de discriminación y violencia.

Recientemente, tuve el placer de conocer a una de las personas combatientes más firmes en la lucha por los derechos LGBT: la hija del presidente cubano, Raúl Castro, Mariela Castro. Como Directora del Centro Nacional de Educación Sexual y presidenta del Centro Multidisciplinario para el Estudio de la Sexualidad de Cuba, Castro ha ganado la atención internacional por su liderazgo en la promoción de los derechos LGBT en Cuba, un país que despenalizó la homosexualidad en 1979 y que hace solo tres años, fue testigo de una disculpa pública por parte de Fidel Castro, por el trato que se le dio a personas homosexuales durante la revolución.

Hoy, gracias al liderazgo de Mariela, Cuba tiene uno de los programas de educación integral en sexualidad más avanzados en el mundo, las personas transgénero reciben la cirugía de reasignación de sexo sin costo alguno, y cada mes de mayo, las calles de La Habana están llenas de celebraciones del orgullo gay y marchas por la igualdad.

Castro mostró un video de estas marchas. Intercaladas entre imágenes de celebración con actuaciones de Drag Queens y marchas a lo largo de la legendaria costa de La Habana, entrevistas a personas en las calles que ilustran que aún queda mucho por hacer para combatir la homofobia: "Es algo así como una plaga", dijo un hombre. "Ellos [las personas LGBT] se han convertido en una plaga." Otro hombre llama a la celebración del mes del orgullo "una falta de respeto." Pero también entre esas entrevistas están mensajes de  apoyo al derecho de la comunidad LGBT para manifestarse.

De acuerdo con Castro, la homofobia no es diferente de la discriminación contra las mujeres y las personas de color. “Cuando te pones a profundizar con las historias de discriminación te das cuenta de que al final tienen el mismo origen: son justificaciones inventadas, ideas creadas para facilitar esas relaciones de poder, esas políticas de dominación que históricamente han marcado las relaciones humanas. Por ejemplo, una sola persona puede ser discriminada por ser lesbiana, pero también por ser mujer, además porque es negra, por ser chiquitica y no alta, o por ser discapacitada o por ser pobre. Todo depende de que idea terrible domine en esa sociedad donde se encuentra.  Entonces no podemos actuar de manera aislada o superficialmente. “

Las lecciones aprendidas por Castro de otros movimientos de justicia, principalmente la revolución cubana y los movimientos por los derechos de las mujeres -han influido en sus tácticas de advocacy. “Pero realmente el mayor mérito lo tiene mi mamá que fue quien, desde los años 60, pudo ir dialogando y discutiendo estos temas con Fidel y mi papá y muchos otros colegas.  Logró convencer a mucha gente, acerca de diversos temas, pero sobre todo en temas de derechos de las mujeres.” 

El reconocer la retórica - y el deseo de hacer lo correcto – no es siempre suficiente, Castro también ha invertido tiempo y recursos en la construcción de alianzas para llevar a cabo investigaciones científicas que respalden sus demandas de cambio. Esta lección se la adjudica a su padre, quien le ha dicho a menudo “Yo estoy convencido.  A mí no tienes que convencer de estas cosas. Tienes que convencer a los otros.”  En este momento, Castro sigue impulsando el diálogo sobre derechos de personas homosexuales en Cuba. Y mientras que el matrimonio gay no esté sobre la mesa, Castro afirma que los cubanos avanzan en el reconocimiento de los derechos de las relaciones consensuadas entre personas del mismo sexo con el fin de hablar sobre matrimonio más tarde.

“Lo que me apasiona de ese tema y de muchos otros es que no soporto la injusticia.  Yo lo viví como niña el ambiente espiritual que ha impuesto la revolución, que ha llevado la revolución, de luchar contra todas las formas de injusticia.  Somos muchas personas que nos sentimos así. Nos provoca buscar diversas maneras de enfrentarla y descubrir formas más inteligentes de hacerlo. No puede ser con rabia, tiene que ser con inteligencia, con la búsqueda de una estrategia de cambio. Esto es lo que hemos ido aprendiendo de la vida y de la historia. Eso es lo que nos motiva.”

Hoy en día, aunque vivamos en una pequeña ciudad de América, en la bulliciosa ciudad de Kampala o Volgograd, es responsabilidad de todas y todos y de cada una y uno de nosotros de hacer frente a la homofobia, de seguir el ejemplo de Mariela y crear nuestras propias revoluciones pequeñas y tranquilas por la igualdad de la justicia, por igualdad de oportunidades y por la dignidad para todas las personas.


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