La lucha contra el femicidio en Ecuador: Una entrevista con Tatiana Ortiz

Como Director Ejecutiva del Centro Ecuatoriano para la Promoción y Acción de la Mujer (CEPAM), Tatiana Ortiz tiene sus manos llenas. Tatiana responsable de la responsable de la implementación de políticas y objetivos institucionales. A su vez, también encamina el desarrollo y ejecución del programa y dirige proyectos de advocacy en temas de salud sexual y reproductiva.

Con sede en Guayaquil, la ciudad más poblada de Ecuador, CEPAM ha desarrollado innovadores modelos de programa que exitosamente previne la violencia basada en género, proporcionar consejería y asesoría jurídica a mujeres que han sufrido violencia, y sensibiliza a los profesionales del ámbito legal y de la salud a esas necesidades. La organización también ofrece asistencia técnica a las clínicas del gobierno para aumentar el alcance de la ayuda a las sobrevivientes de la violencia.

En estos días, Tatiana ha estado pasando mucho de su tiempo trabajando para convencer a los gobiernos de Ecuador a reconocer el feminicidio como su propia categoría de delitos contra la mujer.

¿Qué te motiva a trabajar para poner fin a la violencia de género en Ecuador?

Se trata de reconocer el lugar subordinación que se les da a las mujeres en la sociedad y las repercusiones de desigualdad de género que tienen en las familias, las comunidades y las sociedades. He sido médica durante más de 25 años y he visto de primera mano la conexión entre las necesidades de salud de las mujeres y la naturalización de la violencia en nuestra sociedad. Pero trabajar en CEPAM hizo posible que viera mi profesión de manera diferente, a través de la lente de los derechos humanos, y comprender que los problemas de salud pueden ser causados por las desigualdades de género. Esto me llevó a profundizar mi mirada desde la medicina; a tener una mirada integral para entender la problemática de la violencia basada en género. Por ejemplo, la consecuencia del sometimiento social para muchas mujeres es la muerte.

¿Cuál es la situación actual de la VBG en Ecuador?

La idea de dependencia y subordinación femenina está muy arraigada en nuestra sociedad, y la violencia continúa sin ningún tipo de sanciones por parte de la sociedad, del sistema legal, las familias o los medios de comunicación. Recientemente, hemos tenido un avance importante en la obtención de estadísticas nacionales oficiales sobre violencia basada en género. Anteriormente, toda la información provino de organizaciones de la sociedad civil, como las Naciones Unidas, pero el gobierno llevó a cabo la Encuesta Nacional de Relaciones Familiares y Violencia de Género Contra Las Mujeres (INEC, 2011), la cual revela que 6 de cada 10 mujeres han sufrido algún tipo de violencia, y 1 de cada 4 mujeres son víctimas de violencia sexual. CEPAM estima que este número es aún mayor.

Cuando el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (de la ONU) se reunió en Ginebra en noviembre pasado, expresaron su profunda preocupación por el abuso y explotación sexual de niñas y mujeres en el Ecuador. En particular, el abuso sexual en centros educativos y los limitados resultados de las investigaciones judiciales para establecer las responsabilidades e imponer las sanciones penales correspondientes. Pero hay avances. Por primera vez, el Estado Ecuatoriano muestra una apertura a abordar el tema de violencia en el ámbito educativo. El Estado anunció el acuerdo al que suscribirá el Ministerio de Educación con la Fiscalía General del Estado para iniciar de oficio las investigaciones penales por violencia sexual.

¿Cuál es la respuesta de CEPAM a la VBG?

En noviembre, el CEPAM celebró su 30 º aniversario, y nuestro trabajo alrededor de la violencia basada en el género comenzó en un momento en que nadie hablaba de ello de manera pública. CEPAM es una de las pocas instituciones en Ecuador con un alto nivel de compromiso en la lucha contra la violencia de género. Somos un punto de referencia en lo que respecta a los servicios para mujeres que han sufrido violencia, y han sido reconocidos a nivel nacional por la calidad de la atención.

Al mismo tiempo, CEPAM ofrece capacitación a otras organizaciones y al gobierno ecuatoriano. Una gran parte de nuestra labor es la Incidencia Política, impulsando nuevas normas de atención con el Ministerio de Salud Pública, y modelos para grupos de autoayuda, educadores, pares, técnicos, etc. CEPAM también moviliza a la población para hacer frente a los problemas de la violencia sexual y el feminicidio. Estamos en el proceso de tener femicidio agregado como una categoría jurídica independiente en el Código Penal Integral. El debate está en curso y estamos a la espera de una resolución oportuna.

Si pudieras decirle a tu gobierno que cambie una cosa para ayudar a poner fin a la VBG en tu país, ¿cuál sería?

Nuestra petición al gobierno es clara: Ajustar, Revisar, Reforzar y Asignar recursos como parte del Presupuesto Nacional para que este Plan para la Erradicación de la Violencia Basada en Género sigue vigente y se convierta en política pública. También deben garantizar una respuesta adecuada por parte del sistema judicial para responder a las quejas de todo el país. Se necesita un control de los funcionarios de Justicia para que cumplan con el debido proceso. Se necesita reducir la impunidad ante los hechos de violencia sexual.

Ha habido avances muy importantes pero la lucha sigue. Hay que de-construir el “mito” que existe la equidad entre el hombre y la mujer en la actualidad. Ha habido cambios, por supuesto, en muchas áreas, como el acceso a la educación y al trabajo, pero siguen cruzándose los conceptos religiosos y morales que impiden una verdadera transformación social. Pero yo no soy un pesimista. Esta lucha es el desafío para todos los Estados democráticos latinoamericanos: la construcción de sociedades de derecho. Hay nuevos actores sociales luchando por reconocimiento como sujetos de derecho, en particular la población joven y la comunidad LGBT. Estos grupos se han convertido en aliados. Al visibilizar su lucha también visibilizan la problemática de la VBG.

¿Quién te motiva a seguir adelante en tu trabajo cuando todo resulta abrumador?

Muchas veces he sentido la frustración de luchar contra la corriente. Por ejemplo, el ver a una mujer golpeada con una medida de amparo que no la protege, convirtiéndose en una denuncia sin sentido. El ver la falta de priorización de la mujer en riesgo de violencia por parte de los hacedores de políticas públicas. La respuesta fallida del entorno social; la frustración contra el discurso de los medios de comunicación, justificando y naturalizando esta problemática. Pero al ver a las mujeres luchando contra corriente con perseverancia y tenacidad contando con el apoyo incansable de mujeres y (algunos) hombres aliados. Sabes que no puedes detenerte.


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