El estado actual de la salud sexual y reproductiva en Belice

Charis Davidson, Colaboradora Invitada

Cuando se piensa en Belice, mucha gente imagina playas, snorkeling, y las Ruinas Mayas. Este país caribeño es más o menos del tamaño del estado de Massachusetts, y su población es de 324.000 habitantes. La gente de Belice es tan diversa como sus atracciones naturales. Justamente por esta belleza natural es que Belice se ha convertido en un destino turístico popular.

A pesar de su riqueza natural y diversidad cultural, Belice no es un paraíso para todos. Las mujeres enfrentan varios desafíos únicos. Según la métrica de igualdad de género del Foro Económico Mundial–basado en la participación y oportunidades económicas de las mujeres, nivel de educación logrado, salud y supervivencia, e incidencia política – Belice ocupa el puesto 102 de 135 países en el 2012. Es el penúltimo de los países latinoamericanos y caribeños. El National Gender Policy de Belice estima que las mujeres son contratadas y obtienen ascensos en menor grado que los hombres, y reciben salarios más bajos y menos beneficios laborales que sus pares masculinos. Esta falta de oportunidades significa que las mujeres dependen económicamente de sus parejas (hombres).

En América Latina y el Caribe, hay una cierta expectativa que para ser un hombre masculino se deben tener muchas compañeras sexuales femeninas. Por el contrario, muchas mujeres tienen muy poco control sobre las situaciones en las cuales tienen relaciones sexuales. Aquellas que las tienen fuera de uniones de hecho o matrimonios legales sufren frecuentemente serias consecuencias sociales, incluyendo ser calificadas como promiscuas o hasta expulsadas de la escuela. Por otro lado, los muchachos y hombres no enfrentan tanto estigma en igual situación.
Estas expectativas culturales tan contrastantes entre hombres y mujeres crean desafíos en la salud sexual y reproductiva de ambos géneros. Contribuyen a una falta de comunicación entre parejas sobre el sexo y resultan en una falta de búsqueda de atención de servicios de salud sexual y reproductiva por parte de las mujeres. Cuando los hombres intentan establecer su masculinidad a través de varias parejas sexuales incrementan el riesgo para ellos mismos y ellas de contagio de alguna enfermedad de trasmisión sexual, como el VIH.

Belice tiene el índice más alto de VIH de América Central. En Belice, el VIH es diseminado principalmente a través de relaciones sexuales heterosexuales, y las mujeres suman casi la mitad de los nuevos casos de infección de VIH. En el 2009, el SIDA fue la cuarta causa principal de muerte en el país.

Además, cuando las mujeres no controlan la manera de encarar sus propias relaciones sexuales, son más proclives a tener embarazos no planeados ni deseados. Según datos recientes, uno de cada cuatro embarazos en Belice no son planeados, y casi la mitad de los mismos tampoco son deseados. A su vez, más de la mitad de las mujeres en Belice que no utilizan ninguna forma de método anticonceptivo tampoco quieren quedar embarazadas.

Queda ya claro entonces que las mujeres enfrentan barreras importantes para acceder a la información y servicios de salud sexual y reproductiva. En la segunda parte de esta serie, ustedes leerán algunas de las historias compartidas conmigo por mujeres de Belice sobre sus experiencias.


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