Informe Especial: Una sociedad plagada de discriminación

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Por Carmen Barroso, en Conversaciones para un Mundo Mejor

En muchas partes del mundo, las mujeres y las niñas se ven afectadas desproporcionadamente por el VIH y SIDA; especialmente las mujeres pobres en las comunidades marginadas. La discriminación, la pobreza y la marginación son factores que impulsan la epidemia del VIH tanto como lo hacen los comportamientos sociales específicos que típicamente conducen a la infección.

Desde el inicio de la epidemia del SIDA, el estigma y la discriminación se han reconocido entre las principales barreras para el acceso a la prevención, tratamiento, atención del VIH y a los programas de apoyo a personas que viven con el VIH. Lo que se reconoce en menor medida es que la desigualdad de género continúa impulsando la transmisión del VIH y las mujeres, especialmente las mujeres jóvenes y las niñas, están en un grave nivel de riesgo. El VIH/SIDA es una enfermedad que se puede prevenir. Tenemos los conocimientos y la información para prevenirla y, aún así, su prevalencia continúa creciendo en gran parte debido a que nuestra sociedad está plagada de discriminación.

En los Estados Unidos, una cuarta parte de todas las nuevas infecciones con VIH ocurren en mujeres; y las mujeres de color se ven especialmente afectadas por la epidemia. El Centro para el Control de Enfermedades informa que, en 2004, el VIH/SIDA fue la principal causa de muerte de mujeres de raza negra en edades de 25 a 34 años – que es el año más reciente para el cual se cuenta con datos. La tasa de infección ha seguido aumentando en las mujeres, especialmente entre las mujeres afroamericanas y latinas.

En todo el mundo se observa tendencias similares. América Latina y el Caribe, una región plagada por la desigualdad, no es la excepción. Mientras que en el debate global del SIDA la región de América Latina y el Caribe con frecuencia es pasada por alto, en realidad es un punto clave, en donde los esfuerzos y acceso al tratamiento del VIH/SIDA podrían determinar el futuro de la epidemia. El aumento en el número de mujeres que viven con el VIH en América Latina y el Caribe es particularmente alarmante en veintiuno de veintitrés países en la región para los cuales el UNFPA tiene datos disponibles; el número de mujeres de quince años y más que viven con el VIH ha aumentado y, en algunos casos, esta tasa se ha casi duplicado con respecto a 2001.

La falta de un educación integral en sexualidad, las ideas erróneas sobre el VIH/SIDA, la homofobia, la desigualdad de género, la violencia basada en el género, el sexismo y otras normas sociales y culturales dañinas, son todos factores en la propagación y el impacto del VIH/SIDA. Esto es especialmente cierto para las mujeres más jóvenes que pueden tener menor probabilidad de negociar el uso de anticonceptivos y el respeto mutuo dentro de las relaciones de pareja.

En un sitio en donde se presta servicios prenatales en Colombia, el 72 por ciento de las mujeres que resultaron con pruebas VIH positivas reportaron tener relaciones estables. Los programas de prevención con frecuencia pasan por alto el informar a las mujeres que una relación estable no es garantía contra las infecciones. En la actualidad, la tristemente célebre propaganda ideológica del ABC, en realidad da la impresión de que basar la relación en la fidelidad era una de las principales estrategias de prevención.

Si bien la conexión entre la discriminación y el VIH es clara, no hemos visto la inversión financiera o la voluntad política que se necesitan para poner un freno a la propagación del VIH/SIDA.  Necesitamos mayores inversiones en las mujeres y las niñas, así como en intervenciones de salud pública que afronten con éxito las causas de raíz de la desigualdad de género y la pobreza. Los gobiernos han fracasado en el abordaje de los complejos problemas socioeconómicos que impulsan la epidemia. Las intervenciones específicas que se necesitan urgentemente incluyen el acceso a servicios de alta calidad de salud sexual y reproductiva, la educación integral en sexualidad y poner fin a la violencia contra las mujeres. Si los gobiernos invierten en estas tres áreas; y se coloca el empoderamiento de las mujeres y las niñas en el centro de la respuesta al VIH/SIDA, es posible revertir la epidemia.

Carmen Barroso
Directora Regional, IPPF/WHR

VÍNCULOS:
http://www.conversationsforabetterworld.com/2009/08/a-society-plagued-with-discrimination/

FUENTE: Conversations for a Better World

FECHA ORIGINAL: 08/05/2009

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