Señor Presidente [de la Comisión],
Es un placer dirigirme a esta sesión de la Comisión de Población y Desarrollo en la que los importantes temas de población, educación y desarrollo están siendo discutidos. Durante los primeros días de la reunión, fue muy grato escuchar la reafirmación de los principios de la Conferencia de El Cairo por parte de los delegados. Hoy, más que nunca, necesitamos este fuerte compromiso para abordar los enormes obstáculos que todavía impiden la completa implementación del visionario documento adoptado en la CIPD en 1994. Nosotros, por lo tanto, apoyamos la recomendación de llevar a cabo una evaluación técnica — no una renegociación de la CIPD — y de movilizar los recursos adicionales necesarios para lograr los objetivos del acuerdo de El Cairo.
Señor Presidente,
Es importante que las organizaciones de la sociedad civil — que hicieron grandes contribuciones para establecer la base del acuerdo de El Cairo — continúen jugando un papel importante en su implementación en el futuro. La comunidad de organizaciones no gubernamentales (ONG) debe celebrar el histórico consenso logrado hace casi diez años y desarrollar una estrategia enfocada en el futuro, teniendo en cuenta la importancia de los principios de El Cairo para el logro de las Metas de Desarrollo del Milenio. La IPPF pretende hacer precisamente esto, en colaboración con aliados clave que están unidos en la defensa de la salud y los derechos sexuales y reproductivos para las mujeres, los hombres, y los adolescentes alrededor del mundo.
Señor Presidente,
En cuanto al artículo 5 de la agenda, que estamos discutiendo ahora, nos gustaría decir que la educación sexual integral es uno de los temas de política emergentes más importantes en la actualidad, y por lo tanto merece mucha más atención en el futuro programa de trabajo de la Secretaría de la ONU en el campo de población. Los gobiernos de todo el mundo están extremadamente preocupados con los efectos catastróficos de la epidemia del VIH/SIDA, que ha sido identificada como la preocupación demográfica más significativa en el documento E/CN.9/2003/6. El mismo documento cita un estudio realizado en 39 países en vías de desarrollo que demuestra que a pesar de la amplia conciencia sobre el VIH/SIDA en muchos países, los comportamientos de alto riesgo todavía son comunes, y las mujeres en general tienen menos información sobre el VIH/SIDA que los hombres. El desequilibrio de poder entre los hombres y las mujeres es un factor principal relacionado con ambos hallazgos. Los estereotipos sobre el género que glorifican la ingenuidad de las mujeres y la imprudencia de los hombres deben ser abordados a través de la educación sobre la sexualidad que esté basada en los derechos, considere el tema del género y se enfoque en disminuir los riesgos y la vulnerabilidad, particularmente la de los jóvenes.
A medida que los jóvenes comienzan sus vidas sexuales y reproductivas, deben tener acceso a información que les permita disfrutar de una sexualidad saludable y placentera. La falta de información hace que la gente joven quede especialmente vulnerable a varias amenazas a su salud reproductiva, entre ellas las infecciones de transmisión sexual, los embarazos no planeados, y la violencia sexual.
Los gobiernos han reconocido la necesidad de la educación sexual en acuerdos internacionales como el que fue desarrollado en la conferencia de Beijing+5. Además de los devastadores efectos de la epidemia del VIH entre los jóvenes y en la economía de sus países, los gobiernos se han dado cuenta de que la falta de educación sexual ha contribuido al hecho de que la gente joven representa la mayor proporción contribuyente al crecimiento de la población (debido a que el mayor grupo de gente joven en la historia está teniendo hijos temprano en sus vidas).
Señor Presidente,
La educación sexual es un componente principal de los derechos sexuales y reproductivos, que fueron especialmente reconocidos a nivel internacional en la década de los 1990. Las ONG y las redes internacionales de la sociedad civil han estado en la vanguardia en cuanto al desarrollo del concepto de los derechos sexuales y reproductivos. Por ejemplo, la Federación Internacional de Planificación de la Familia adoptó la Carta de IPPF de Derechos Sexuales y Reproductivos, la cual está basada en las leyes internacionales sobre los derechos humanos y se convirtió en un marco ético para la misión de la IPPF y sus programas. El derecho a la información y la educación, reconocido en la Declaración Universal de Derechos Humanos promulgada en 1948, está especificado en la Carta de IPPF de la siguiente manera:
- "Todas las personas tienen el derecho al acceso a la educación y a la información correcta, no sexista y libre de estereotipos, en cuanto concierne a su salud, sus derechos y sus responsabilidades en materia de sexualidad y reproducción, presentadas en una manera objetiva, crítica y pluralista.
- "Todas las personas tienen el derecho a poseer suficiente educación e información para asegurar que cualquier decisión que tomen relacionada con su vida sexual y reproductiva sea adoptada con consentimiento pleno, libre e informado.
- "Todas las personas tienen el derecho a recibir plena información acerca de los beneficios, riesgos y efectividad relativos de todos los métodos de regulación de la fecundidad y la prevención de embarazos no planeados."
La estrategia de la IPPF con la juventud se basa en nuestro compromiso con el derecho de la gente joven de tener acceso a educación sexual y servicios de salud reproductiva de alta calidad. Con este fin, la IPPF promueve el desarrollo de programas para jóvenes que satisfagan sus necesidades específicas de una forma sensible y sin prejuicios.
Muchas de las asociaciones miembro de la IPPF están trabajando en las escuelas para integrar la educación sexual integral y la prevención de ITS/VIH en los currículos regulares. Esto ha resultado ser una estrategia efectiva para mejorar los conocimientos, las actitudes, y los comportamientos de los adolescentes, relacionados con la sexualidad y las prácticas del sexo seguro.
La reciente adopción de estrategias de prevención del VIH en los sistemas educativos es una medida necesaria y bienvenida. Podríamos lograr aun más en esta área, sin embargo, con una perspectiva más amplia de la educación sobre la sexualidad. Si nos enfocáramos no sólo en la prevención del VIH, sino en una estrategia basada en la salud y los derechos sexuales y reproductivos, esto ofrecería la ventaja de poder considerar los esfuerzos de una manera más positiva. Los educadores han sabido por mucho tiempo que el temor de las consecuencias negativas frecuentemente resulta en que las personas nieguen los problemas, en lugar de resultar en una motivación continua.
La educación sexual integral, al ayudar a la gente joven a entender y responder de una manera positiva al deseo, la pasión y el placer, puede contribuir al desarrollo humano saludable de acuerdo con lo que la Organización Mundial de la Salud describe como la salud sexual: "la integración de los aspectos somáticos, emocionales, intelectuales y sociales del bienestar sexual de tal manera que sea enriquecedora y que realce la personalidad, la comunicación y el amor."
En muchos países, investigaciones sobre la opinión popular sugieren que una mayoría significativa de la población apoya la educación sexual en las escuelas. Sin embargo, los forjadores de políticas y los padres pueden interpretar la educación sexual como una amenaza, por dos razones principales. Primero, muchos de ellos saben poco sobre la educación sexual. Hay una acumulación creciente de conocimientos sobre la educación sexual en distintas partes del mundo, pero éstos no han sido bien documentados ni diseminados. Segundo, algunos temen que la educación sexual puede conducir a cambios no deseados en comportamientos y actitudes relacionadas con el sexo.
Investigadores han demostrado que la educación sexual no lleva a la actividad sexual precoz. Un repaso acreditado de los conocimientos más al día sobre políticas y programas de educación sexual podría ayudar a apaciguar a los forjadores de políticas.
Muchas gracias.
