Moviendo los Derechos Sexuales de lo marginal a lo fundamental en América Latina

La libertad de expresar nuestra sexualidad es una parte integral de nuestro bienestar y felicidad. Sin embargo, las personas cuya orientación sexual o identidad de género no se ajusta a normas de la mayoría a menudo se enfrentan al estigma y la discriminación por la sociedad y el estado. Más de 70 países penalizan actos sexuales de mutuo acuerdo entre personas adultas del mismo sexo, y aún en países donde el marco legal es inclusivo para personas LGBT, las instituciones aún tienen prejuicios negativos e imponen restricciones a la sexualidad.

Cuando personas LGBT y personas con identidades de género diversas son marginadas, su capacidad para acceder a los servicios esenciales de salud, información y apoyo se ve limitada. El miedo a la discriminación, o una violación de la confidencialidad, desalienta a muchos para acercarse a los proveedores del cuidado de la salud. A esto se suma el que muchos proveedores no ofrecen información sobre la salud y servicios que se adapten a las necesidades de las minorías sexuales. El resultado lógicamente es una carga desproporcionadamente pesada de mala salud.

Los hombres que tienen sexo con hombres tienen 19 veces más de probabilidades de estar viviendo con VIH que la población en general en países de bajo y mediano ingreso. Entre las personas transgénero, la prevalencia del VIH es probable que sea aún mayor.

En América Latina, hay algunos signos alentadores de progreso hacia la creación de entornos más propicios para las personas que se identifican como LGBT o que tienen identidades de género alternativas. En 2010, Argentina comenzó a reconocer legalmente las relaciones homosexuales y fue el primer país de la región en legalizar los matrimonios entre personas del mismo sexo. El mes pasado, Brasil hizo lo mismo. El matrimonio homosexual es legal en la Ciudad de México, y en varios países de la región, por ejemplo, Costa Rica, Uruguay, Ecuador y Colombia, se han promulgado leyes contra la discriminación que otorgan derechos como sociedades de convivencia y adopción.

Si bien se han tomado medidas en la dirección correcta, todavía hay una necesidad urgente de satisfacer la demanda de servicios de salud especializados y de información para las minorías sexuales y asegurar que los derechos sexuales de todas las personas se hagan valer, se respeten y se disfruten. Las estrategias e intervenciones innovadoras, dirigidas y audaces son necesarias para integrar las diversas necesidades en los programas de salud existentes. Al hacer de los derechos sexuales una prioridad y el trabajo en colaboración entre tema, podemos empoderar a las personas para que disfruten de una sexualidad saludable.

Nota: Los documentos referidos en este texto, están únicamente disponibles en idioma inglés.


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