Hombres en el Movimiento: Es hora de los papás lucharen contra la guerra de las familias

Christopher VanDijk, Colaboradoro Invitado

Normalmente, en mi blog, me concentro en hablar sobre el estado anómalo de ser un padre que se queda en casa: Somos diferentes, estamos fuera de la norma, otros padres no confían en nosotros para permitir que sus hijos duerman fuera de casa solos. Hay una correlación con los papás que se quedan en el hogar y el nivel bajo de testosterona, lo que se siente al ser el único padre en la clase de yoga “mamá y yo”, en la clase de música, en la de gimnasia para niños y en el parquecito con columpios. Como tal, cortejo a la comunidad cada vez mayor y muy unida de padres que, por alguna razón, se han encontrado en su casa en una situación atípica. Lo que queda olvidado es el hecho de que somos padres y parte de un equipo, de un grupo, de una familia.

Y esta la familia está bajo ataque.

Estoy seguro de que has escuchado todos los días, en todos los noticieros. La familia estadounidense está bajo ataque. Y, sin embargo, dependiendo de donde obtienes tus noticias, todo lo que has oído es probablemente incorrecto.

Hemos oído decir que el "matrimonio gay" va a representar el fin del matrimonio. He estado casado casi 15 años y tengo muchos amigos gays que ahora están casados y todos coincidimos en que el fin del matrimonio es el divorcio. Hemos escuchado que "los padres que se quedan en casa crían hijos varones débiles, menos viriles”. No, eso no sólo está equivocado, es totalmente ridículo.

Hay una guerra en las familias y comienza con un asalto violento sobre nuestras mujeres, las cuales son objeto de ataques.

¿Cómo se relaciona esto con nosotros, los padres que se quedan en casa, o con los papás en general?

Al socavar la mujer y su libertad reproductiva, la igualdad económica, y las protecciones básicas en el entorno laboral, estamos socavando la familia y poniendo nuestra eficacia como padres que se quedan en casa en peligro.

Hay un esfuerzo concertado para hacer retroceder los derechos y protecciones que las mujeres han alcanzado en los últimos cien años. Recientemente, la Fundación Susan G. Komen anunció que iba a recortar los fondos de subvención a Planned Parenthood. La decisión fue deliberadamente política. La indignación fue inmediata, el impacto tan severo, que 30 años de trabajo pionero en temas de salud de las mujeres fueron borrados por 36 horas de juegos políticos y mentalidad estrecha. Esta fue la culminación de un esfuerzo coordinado de un año para destruir uno de los pocos lugares donde las mujeres, con cualquier tipo de ingresos, pueden obtener el tipo de atención que necesitan para salvar sus vidas, todo porque también realizan abortos —una actividad que constituye sólo un 3% de lo que hacen.

Mi esposa una vez utilizó Planned Parenthood como su proveedor de atención primaria de la reproducción, como lo hacen muchas mujeres en este país. Procedimientos necesarios para las mujeres, tales como pruebas de Papanicolaou y exámenes de detección de cáncer de mama, constituyen la mayor parte de su trabajo. Aprendimos acerca de enfermedades de transmisión sexual, sobre métodos anticonceptivos efectivos y la planificación familiar con Planned Parenthood. Sin embargo, hay quienes piden el ahorcamiento público de estos profesionales de la salud y un pequeño grupo quejoso y miope de personas con poca visión amenazan con poner fin a este tipo de atención, poniendo todas nuestras mujeres en peligro.

Antes de decir que este es un incidente aislado, por favor, tenga en cuenta que un día después de la decisión de la Fundación Susan G. Komen, hubo una discusión acerca de planificación familiar en el piso de la Cámara de Representantes de Estados Unidos. La planificación familiar. En el centro del debate estaba la nueva Ley de Salud Asequible, que requiere que las compañías de seguros cubran los anticonceptivos con receta. La mayoría no estaba sólo discutiendo el desmantelamiento de esta disposición legal, estaba discutiendo el valor real del anticonceptivo.

¿Estamos debatiendo el anticonceptivo en el 2012? Anticonceptivo que, cuando prescrito por un médico, las compañías de seguros se han negado a cubrir como parte de los beneficios de una mujer a medicamentos recetados, a pesar de que sí cubren Viagra, Cialis, Levitra, y cualquier otra receta para dar a un hombre una erección. Estamos debatiendo el anticonceptivo que, cuando utilizado correctamente, puede prevenir embarazos no deseados, reduciendo efectivamente los casos de aborto. La Cámara de Representantes de EE.UU. decidió debatir el anticonceptivo en lugar de la creación de puestos de trabajo o la economía.

Esta guerra contra nuestras familias incluye una lucha por la igualdad salarial. El proyecto de ley Lilly Ledbetter se convirtió en ley en 2009. La premisa básica de esa ley es que una mujer debe recibir el mismo nivel de salario pagado a un hombre por el mismo trabajo. Parece una locura que en realidad fuera necesario crear una ley como esta y, sin embargo, todavía enfrenta oposición. ¿Cómo puede alguien realista afirmar que una mujer es de segunda clase, que una mujer merece recibir menos dinero que un hombre sólo porque es mujer, o que un hombre vale más?

También es perfectamente legal echar, sin causa justificada, a una mujer que está embarazada. Varios estados han puesto la mira en los sindicatos, que históricamente han protegido a los empleados de este tipo de abusos por parte de los empleadores. Esto deja a una mujer embarazada, como fue el caso de una querida amiga mía, embarazada de cinco meses, sin ingresos o seguro de salud. Como el seguro médico en este país está atado al empleo, muchas mujeres se ven obligadas a trabajar porque los costos médicos asociados con tener un hijo hace necesario un seguro médico. (No hemos tocado en el hecho de que no hay licencia de maternidad remunerada en EE.UU., algo que nos diferencia de todos los países del planeta, a excepción de Papúa Nueva Guinea y Suazilandia).

¿De qué manera todo esto nos afecta como padres?

Soy escritor y actor. Trabajo de manera independiente y mis ingresos no son constantes. Sólo tengo el seguro proporcionado por mi sindicato y él beneficio depende de cuántas semanas estoy contratado para trabajar. Mi principal ocupación es ser padre y amo de la casa. Mi esposa, que trabaja como profesora universitaria, tiene un sueldo fijo, seguro de buena calidad, y la capacidad que nos proporciona la estabilidad que deseábamos al iniciar nuestra familia. Las organizaciones como Planned Parenthood nos ha proporcionado atención médica a principios de nuestro matrimonio y las herramientas que necesitábamos cuando decidimos tener a nuestro hijo. Anticonceptivos con receta médica nos permitieron tener el niño cuando elegimos y no antes de que estuviéramos listos financiera y emocionalmente. Como la principal fuente de ingresos de la familia, esperamos que mi esposa sea remunerada de acuerdo a su capacidad, su educación y conocimiento, y no sus genitales. Esperamos que su trabajo sea protegido de la clase de tácticas sin escrúpulos que llevaron nuestra querida amiga a perder el de ella, dejando a otra familia desamparada en una economía donde las mismas personas que atacan a nuestras familias a través de la legislación o de decisiones corporativas retrógradas también están trabajando activamente para desmantelar las redes de seguridad que garantizan precisamente que ninguno de nosotros caiga en la pobreza. Nuestra definición de "valores familiares" incluye a las instituciones y las protecciones que nos dan la libertad para criar a nuestro hijo de la forma como lo hacemos.

En una escala más amplia, esta es una batalla en contra de nuestras esposas, madres, hermanas e hijas. Y nosotros, como hombres, debemos unirnos a ellas.

Entonces, ¿cómo defenderse? Vote. Sea activo. Descubra cómo sus representantes están votando. No de oído a mentiras, obtenga el registro de la votación real. Únete a los grupos comunitarios dedicados a la protección de la salud de las mujeres y madres; a asegurar que nuestras mujeres sean igualmente remuneradas y respetadas; a luchar para asegurarnos de que estamos siempre en movimiento hacia adelante y no hacia el pasado regresivo. Progreso es lo que nos esforzamos lograr como padres que se quedan en casa, rompiendo las reglas convencionales todos los días, lo que demuestra que somos tan listos para la tarea como cualquier ama de casa, ofreciendo nuestro propio conjunto de habilidades únicas, de la misma forma que lo hacen nuestras esposas, madres, hermanas y novias en el lugar de trabajo.

Christopher Vandijk es actor y guionista en Nueva York, marido de Angela, amo de casa y padre de Turtle, un niño precioso de dos años de edad apasionado por Elmo, piratas, y los dinosaurios.

Originalmente publicado en Role/Reboot.


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