Gobierno mexicano da prioridad a la salud sexual y reproductiva de la juventud

En 2010, México comenzó a recuperarse de una profunda recesión desencadenada por la crisis económica global. Si bien este país es la segunda economía más grande de Latinoamérica, las desigualdades persistentes constituyen un enorme desafío para el desarrollo: aproximadamente el 52% de los ingresos totales del país está en manos del 20% más rico de la población. Estos desafíos se agravan por el hecho de que México tiene una población muy joven, el 29% de los mexicanos tienen entre 10 y 24 años. El embarazo temprano y no planeado representa un desafío adicional: los jóvenes inician su actividad sexual a una edad más temprana, pero se estima que sólo un cuarto utiliza un método anticonceptivo la primera vez que tiene sexo.

Desde 2009, la Asociación Miembro de la IPPF/ RHO en México, Mexfam, ha liderado esfuerzos de advocacy para orientar el financiamiento y las políticas hacia los derechos y la salud sexuales y reproductivos, en particular los de los adolescentes. Según Esperanza Delgado, Directora de Evaluación y Desarrollo de Mexfam, las normas y políticas nacionales mexicanas sobre salud sexual y reproductiva adolescente son “muy avanzadas”. No obstante, aunque estas políticas confirman la visión de los acuerdos de las Naciones Unidas, raramente se ponen en práctica. Su implementación requiere planificación, programación y asignación de recursos.

“El gobierno federal no controla como debería para garantizar la aplicación de las normas en el nivel local”, explica Delgado. Asegurar esta rendición de cuentas, tanto en el nivel nacional como en el local, fue el objetivo central del proyecto Voces de Mexfam.

Mexfam comenzó abordando a representantes electos y funcionarios de los ministerios en cuatro estados, exigiendo la implementación de la política juvenil nacional. “En los cuatro estados, primero nos encontramos con falta de voluntad de reconocer la existencia de estos programas específicos para adolescentes. Luego nos dijeron que no había dinero para implementar las políticas”, explica Delgado. “Entonces volvimos al nivel nacional, al Ministerio de Salud, y, luego de un cuidadoso análisis, nos dimos cuenta de que no había un presupuesto específico asignado a estas actividades. Los estados tenían razón: ¿cómo se podía pretender que ellos implementaran una política que no tenía fondos asignados?”

Mexfam trabajando con la coalición nacional de organizaciones que se ocupan de la salud de la mujer y con expertos en presupuesto público elaboró una estrategia que apuntaba a persuadir a las y los legisladores de que asignaran fondos para la política de salud adolescente. Luego de meses de trabajar diligentemente, Mexfam y sus aliados de la coalición lograron una victoria monumental: el congreso mexicano destinó 100 millones de pesos (7,8 millones de dólares) a la implementación de políticas de salud sexual y reproductiva adolescente en el nivel estatal, y luego aumentó la partida presupuestaria a 200 millones de pesos (15,6 millones) para 2012, en una época en la que se estaban recortando todos los presupuestos de salud y educación.

Esta fue la primera vez en la historia de México que el gobierno destinó un presupuesto específico para la salud sexual y reproductiva adolescente. Según Delgado, las implicancias políticas de esta victoria no pueden exagerarse. “Significa que el trabajo que llevamos a cabo en términos de posicionar el tema de la salud sexual y reproductiva adolescente y de proporcionar pruebas para el financiamiento fue convincente”, explica. “También quiere decir que este cambio tiene mayores posibilidades de perdurar cuando se elijan el nuevo presidente y el nuevo Congreso [en 2012]”. Después de este éxito, Mexfam empezó a trabajar en cuatro estados para sensibilizar a los tomadores de decisiones con el fin de asegurar la implementación de esta política juvenil. Como consecuencia, afirma Delgado, “hoy podemos decir que en los cuatro estados focales [donde Mexfam trabajó], la salud sexual y reproductiva es definitivamente una prioridad. Está en la agenda política. Las cosas se están moviendo. El dinero llegó, y se está gastando. La agenda está cambiando”.

Delgado considera que el proyecto Voces ayudó a establecer la incidencia política como un aspecto central de la estrategia institucional global de Mexfam, y que la organización está ahora en condiciones de crear redes fuertes de advocacy con otras organizaciones de la sociedad civil. “Como muchos países de esta región del mundo, México aún está aprendiendo a ser una democracia”, comenta Delgado. “A la vez, todavía estamos aprendiendo a exigir a nuestro gobierno que rinda cuentas. Éste es un proceso relativamente nuevo, y todavía no está establecido como práctica cotidiana. Personalmente, me siento muy orgullosa de que Mexfam esté abriendo estos espacios y fortaleciendo estos procesos democráticos en México, porque las implicancias para nuestra democracia son significativas”.


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