APLAFA cumple con los derechos sexuales de los jóvenes de Panamá

En Panamá, a muchos jóvenes se les niega categóricamente el acceso a la educación integral en sexualidad y al derecho a decidir sobre sus cuerpos. Como resultado, la tasa de embarazo adolescente continúa siendo alta. Si bien el gobierno firmó diversos compromisos internacionales que reconocen el derecho universal a la salud, la juventud panameña se enfrenta a menudo con una realidad diferente. A través del proyecto Voces la Asociación Miembro de la IPPF/RHO en Panamá, APLAFA, está enfrentando este desafío mediante distintas estrategias para garantizar el acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva de los jóvenes de Panamá.

Jesús Mosquera tiene 17 años y, como muchos de sus pares, debe lidiar con el riesgo de las infecciones de transmisión sexual y los embarazos no deseados. Trabajar como voluntario en APLAFA le sirvió a Jesús para pasar a la acción y, así, defender sus propios derechos y los de otros jóvenes. Como parte del proyecto Voces, APLAFA evaluó todas las políticas y programas de Panamá, y llegó a la conclusión de que varias normas y protocolos fundamentales no estaban siendo cumplidos. A partir de esta evaluación, Jesús se convirtió en uno de los 25 auditores sociales capacitados por APLAFA para llevar a cabo entrevistas de seguimiento con directoras y directores y usuarias y usuarios jóvenes de tres clínicas. Estas entrevistas formaron parte de una ‘auditoría social’ para evaluar si las clínicas estaban proporcionando servicios amigables para jóvenes de acuerdo con las normas nacionales panameñas.

Desde sus primeras visitas a las clínicas, Jesús se dio cuenta de que a los jóvenes se les negaba el derecho a la salud. “Una clínica exigía la presencia de un adulto durante las sesiones de consejería profesional”, relata. “Eso es vergonzoso. Los jóvenes queremos acceder a esta información de manera confidencial. Exigir la presencia del padre o la madre o de un tutor o tutora hace que los jóvenes no tengan acceso a la información ni a los servicios, lo cual contribuye a las altas tasas de infecciones de transmisión sexual y de embarazos no deseados en estas localidades”.

Las observaciones de Jesús coincidieron con los hallazgos de sus pares: cuando se completó la auditoría social, se hizo evidente que las clínicas no estaban ofreciendo servicios de salud sexual y reproductiva amigables para jóvenes. Los resultados de la auditoría se presentaron a funcionarios del Ministerio de Salud y a las directoras y directores de los hospitales y clínicas auditadas, quienes respondieron mediante la firma de un acuerdo para mejorar los servicios e implementar las recomendaciones de las y los auditores. Éste fue un triunfo enorme en un contexto en el que la oposición por parte del gobierno representa muchas veces un serio obstáculo para el cumplimiento de los derechos sexuales y reproductivos de los adolescentes. Rubiela Sánchez, coordinadora del Proyecto Voces de APLAFA, considera que la auditoría fue exitosa en muchos niveles. “En primer lugar,” explica, “presentó metódicamente las deficiencias del sistema de salud con respecto a los servicios amigables para jóvenes. En segundo lugar, brindó pruebas de la brecha entre las normas vinculadas con los servicios amigables para jóvenes, y su aplicación. En tercer lugar, permitió la elaboración de recomendaciones concretas sobre las medidas que el Ministerio de Salud debería tomar para cumplir con las normas. Y, finalmente, permitió la creación de programas piloto dentro del Ministerio de Salud con el objeto de aplicar las recomendaciones y evaluar su eficacia y, así, ayudar a las clínicas a cumplir con las normas”.

El acceso a la información y a servicios amigables para jóvenes de calidad contribuirá a empoderar y a informar a los jóvenes para que tomen el control de su propia salud sexual; les dará las herramientas para prevenir embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual, incluyendo el VIH; y, en última instancia, contribuirá a aliviar la pobreza debido a la relación estrecha entre ésta, los problemas de salud y los embarazos no planeados. Al seguir las recomendaciones del equipo de auditoría social de APLAFA, el gobierno panameño dio el primer paso hacia el cumplimiento de su compromiso de garantizar los derechos sexuales y reproductivos de los jóvenes. En los próximos meses y años, el equipo seguirá solicitando rendición de cuentas al gobierno y asegurándose de que estos compromiso se traduzca en una nueva realidad para la juventud panameña.


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Comentarios

soy una madre de 16 a;os de

soy una madre de 16 a;os de edad mi hija tiene 10 meses y en este tiempo he aprendido como ser feliz con ella amo a mi hija tengo el apoyo de mi familia y la del papa de la bebe q aun es mi pareja pero no fue facil durante mi embarazo me la pasaba sola pues la unica que me hablaba era mi mama y el papa de la bebe no me dejaban verlo. hoy en dia he seguido estudiando curso mi bachillerato en el instituto comercial de educacion a distancia solo voy los sabados. aprendi que la responsabilidad de educar a la bebe es mia y que es por ella es por quien tengo que luchar y educarme. pero no todas piensan asi y muchas veces no es facil asimilar que nada va ser igual.

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