Yo soy un apoyo para las supervivientes, acabando con la violencia.

Ada Gomero, Prácticas Profesionales en Indicadores de Datos a Nivel Global

A través de mi trabajo con sobrevivientes de violencia basada en género (VBG), he conocido a muchas mujeres de fortaleza increíble. Mis clientes, predominantemente mujeres latinas y caribeñas, vienen con un rango de experiencias, incluyendo violencia doméstica, violaciones sexuales, y tráfico de personas. Los derechos de salud sexuales y reproductivos de estas mujeres fueron vulnerados como parte de las acciones perpetradas en su contra. Como defensores y proveedores de servicios de salud que trabaja con esta población, debemos ser conscientes y mantener la sensibilidad para hacer frente a las necesidades sexuales y reproductivas particulares de las sobrevivientes. Debemos también tener en cuenta la fortaleza que se requiere al soportar el abuso y buscar una salida.

Muchas mujeres extranjeras que experimentan violencia y entran a los Estados Unidos, lo hacen amenazadas o coaccionadas. Algunas de las mujeres que conocí han estado legalmente casadas con sus abusadores desde la más temprana edad, los doce años. Otras me han contado que si ellas no entraban al país, sus padres, hermanos/as, hijos/as serían lastimados o asesinados. La posibilidad de confianza de parte de una mujer –aún de parte de un individuo bien intencionado u organización- ya se ha visto socavada desde el momento que ella llega, y es nuestra responsabilidad el entender lo profundo de su lucha y lo que podemos hacer para disminuir el nivel de dificultad al que se enfrenta.

En sus países de origen, donde los servicios médicos son tan caros que las mujeres solo reciben atención de salud limitada, muchos sobrevivientes no tienen ningún –o poco- acceso a información o servicios de salud sexual y reproductiva. Estas mujeres muy a menudo solo acuden a centros de salud cuando están en trabajo de parto o a para parir, y este puede ser un momento crucial para la intervención del proveedor de salud. Muchas de las mujeres con las cuales trabajé, han tenido hijos con sus abusadores; algunas han tenido varios hijos muy jóvenes. Cuando solicitaron a sus médicos que se les ligasen las trompas luego del parto, les dijeron que eran muy jóvenes para ese procedimiento sin poder discutirlo en absoluto. El movimiento emergente que apoya a métodos de anticoncepción duraderos y reversibles es un enfoque esperanzador para poder llenar las necesidades de las mujeres violentadas y ofrecerles la oportunidad de controlar su propia fertilidad.

Los proveedores de salud y defensores requieren entrenamiento en temas de VBG para incrementar su entendimiento sobre las mejores maneras de trabajar con sobrevivientes. Debemos esforzarnos por crear una variedad de soluciones para reducir las necesidades no satisfechas de planificación familiar para esta población. Debemos apoyar los derechos sexuales de las sobrevivientes y empoderarlas para que tomen control sobre su futuro reproductivo. Pero por sobre todas las cosas, debemos esforzarnos por ganar su confianza, respetando, protegiendo y cumpliendo con sus derechos sexuales y reproductivos. La VBG es un tema de salud sexual y reproductiva; y el derecho de ser protegido y de saber cómo ampararse de cualquier forma de violencia, es un derecho humano.


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