El Día Mundial contra el Cáncer: Invertir en innovación que salva vidas

Kelly Castagnaro, Directora de Comunicaciones

Elba Luz Villalobos Navarro es una mujer Salvadoreña de 62 años. Su cabello es largo y gris y posee una sonrisa amistosa. Dos años atrás, un doctor en una clínica pública le dijo a Elba que se observaban síntomas de cáncer de cuello uterino. Le recomendó que compre una crema por $40 para tratar los síntomas, pero no le dio ni la receta médica ni le explicó para qué usar la crema. Sin entender cuán severo era su diagnóstico y sin el dinero suficiente para comprar la crema, Elba utilizó remedios caseros hasta que el dolor en su estómago y pelvis se tornó severo.

En la primera parte del siglo 20, el cáncer de cuello uterino era la causa principal de muerte entre mujeres. Aunque la mortalidad relacionada con este tipo de cáncer se ha reducido en décadas recientes en los países más desarrollados gracias a la detección temprana, unas 300,000 mujeres mueren cada año de esta enfermedad; de un cáncer prevenible y curable. Las enfermedades no transmisibles están afectando en forma creciente a los países de ingresos bajos y medianos imponiendo una carga muy pesada sobre los frágiles sistemas de salud ya existentes.

Mujeres como Elba, proveniente de países en vías de desarrollo, forman parte del 80% de todos los casos de cáncer de cuello uterino del mundo. En América Latina y el Caribe, el número anual de muertes relacionadas con este tipo de cáncer es siete veces mayor que en América del Norte. Según indican reportes recientes, el cáncer de cuello uterino puede convertirse en una de las causas más importantes de muerte en mujeres en etapa reproductiva: si se mantiene esta tendencia, para el año 2050, habrá más de un millón de nuevos casos anuales.

Estas cifras son aún más amenazantes si uno considera que esta enfermedad es prevenible, tratable y curable. Sin embargo, existen muchas comunidades de bajos recursos en el mundo que no tienen acceso a cuidados de salud básicos y por ende, a la detección temprana de la enfermedad. No hay además una concientización sobre la problemática del cáncer de cuello uterino. Muchas familias no pueden ni siquiera pagar tratamientos preventivos para sus hijas, como la vacuna del VPH. Como resultado, hay muchas mujeres que recién acceden a cuidados de salud específicos luego de que la enfermedad ya alcanzó una fase avanzada e intratable, condenándolas a una muerte segura.

La solución reside en asegurar que todas las mujeres tengan acceso a cuidados de salud sexual y reproductiva de calidad, incluyendo la prevención, monitoreo y tratamiento del cáncer de cuello uterino. El exámen Papanicolaou es el standard básico de prevención y es responsable por disminuir exitosamente la morbosidad y mortalidad del cáncer de cuello uterino en un 80% del mundo más desarrollado. Sin embargo, este simple exámen es demasiado caro para muchas mujeres. Los costos pueden llegar a cerca de los $20, incluyendo los costos de transporte, los honorarios de los médicos, los suministros de Papanicolaou y los costos de laboratorio. Para muchos países, esta suma representa más de dos semanas de ingresos, por lo cual muchas personas no pueden ni siquiera considerar hacerse el exámen, ni las subsecuentes visitas de seguimiento y tratamiento de la enfermedad. Como resultado, muchas mujeres nunca buscan los resultados de sus Papanicolaou.

Pero no todas son malas noticias. Existen simples y rentables descubrimientos en cuanto a tratamientos aún en países donde el acceso a estos servicios sigue siendo un desafío para muchos, proporcionando una oportunidad histórica para reducir los índices de este tipo de cáncer en países en vías de desarrollo.

Nuestras Asociaciones Miembros locales de la región latinoamericana se encuentran a la vanguardia de nuevos métodos de detección y prevención, con resultados exitosos. En Haití, uno de los países con índices más altos de cáncer de cuello uterino en el mundo, Profamil ha establecido un nuevo método de bajo costo de detección y tratamiento usando un elemento común encontrado en la mayoría de los hogares: el vinagre. En Bolivia, el Centro de Investigación, Educación y Servicios ha vacunado a miles de niñas de zonas rurales y urbanas contra ésta enfermedad y ahora trabaja en conjunto con el gobierno para expandir el alcance del programa. Y en El Salvador, una clínica de salud móvil, dirigida por la Asociación Demográfica Salvadoreña, lleva atención médica subvencionada a lugares de difícil acceso, ayudando a salvar vidas como la de Elba, quien se encuentra en recuperación luego de una reciente operación. Ella es una de las tantas mujeres cuyas vidas se ven beneficiadas por este programa: “Agradezco a Dios lo que han hecho por mí. Me trataron como una reina. Sin su ayuda, de seguro hubiera muerto”.

Hoy es el Día Internacional de la Lucha Contra el Cáncer. Estos son programas y servicios esenciales para prevenir y evitar que muchas mujeres como Elba mueran en vano. Sigamos invirtiendo en un futuro libre de cáncer.


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